GALICIA COSTERA DE VACACIONES (Parte 2)

Pues esto continúa, recordemos que nos acostamos en Ferrol. Pues bien, al despertarnos nos encontramos con un día lluvioso, de hecho este sería el único día de lluvia en todas las vacaciones, y al acercarnos a Ferrol….(y lo siento por el que le guste) decidimos pasarlo de largo, entre lo triste que estaba el día, y lo triste que nos pareció  pusimos rumbo hacia La Coruña.

Elegimos para dormir y aparcar la torre de Hércules, un sitio espectacular, desde el cual en bicicleta, nos acercamos más tarde al centro, por un carril bici. Llegamos para comer, y como íbamos a cenar en un restaurante del centro, nos quedamos a comer en el mismo parking.

Tras la comida bajamos las bicis y empezamos a andar hacia la playa de Riazor, en el camino nos paramos a hacer algunas fotos.

Nos acercamos al campo del Riazor, a su playa, y dando un paseo circular fuimos hacia el centro. Candamos las bicis, y paseamos por una feria o mercado que habia en una de sus calles, y como Edurne había perdido los pendientes compramos unos de recuerdo ya de paso.

  Paseamos por su puerto, sus calle principal comercial, y la plaza principal. Nos gustó muchísimo.

Después del paseo hicimos tiempo para que nos diera la hora de cenar, conocimos a un pintor ingles, con el que estuvimos tomando unas cervezas (estrella Galicia, qué buena esta, nos encanta), y nos enseñó sus pinturas, cambiamos opiniones e intercambiamos los teléfonos.

Tras la cena terminamos el círculo volviendo al parking para dormir.

A la mañana siguiente, con un sol esplendido, aprovechamos para ver la torre de Hércules, sacar unas fotos y proseguir nuestro viaje hacia Muxía, Camariñas y Finisterre.

El primer destino era el faro de Camariñas, otro faro que por su situación impresiona, se tarda un poco en llegar pero merece la pena. Tuvimos suerte y pudimos aparcar en el propio faro y comer allí.

Lo visitamos y nos fuimos a buscar esa foto que nos deje un buen recuerdo, y como no , me puse a hacer el tonto, y me excite un poco, jejeje Edurne en cambio busco el apoyo del faro.

Una vez visto y con el estomago lleno decidimos acercarnos a Muxía, municipio que se hizo por desgracia conocido por la catástrofe del “prestige”

Al llegar vimos una pequeña playa, que decididos comentamos que a la salida pararíamos a relajarnos un poco en su arena.

Cruzamos el pueblo y llamamos al alguacil para saber si habría problema en llegar hasta la ermita y el faro con la autocaravana, y nos aseguró que no , así que aparcamos al borde del mar en el propio faro.

Entramos en su ermita, sacamos unas fotos y la verdad que nos encantó el sitio. Lástima lo que allí sucedió en el mar y en la propia ermita…

 

¿Y qué os creíais? ¿Que nos olvidaríamos de esa calita? Pues no!! Allá que fuimos, aparcamos encima y disfrutamos un buen rato del sol, la playa , la subida de marea, y dos crios jugando en la arena dándonos mucha envidia.

Y la tarde llegaba a su fin, y al fin del mundo queríamos acercarnos… y allá que fuimos a Fisterra. Sabíamos que había una área de autocaravanas en el mismo pueblo, pero queríamos una puesta de sol en el fin del mundo, y dormir allí, así que decididos atravesamos el pueblo y subimos al faro. Había un montón de autocaravanas, y el sitio era espectacular.

Aparcamos, me llevé un par de cervezas frías puestas, y nos acercamos al faro. Y qué decir… espectacular. Pero mejor que hablen unas fotos por nosotros…

Y llegó el momento de la puesta del sol, cogimos sitio, y cuando nos dimos cuenta se hizo un silencio entre las mas de 200 personas que se apostaron por las rocas a ver este espectáculo de la naturaleza. Sublime, y acompañado de Edurne y una buena cerveza no os podéis imaginar.

Llegó la noche, y con esta, un viento fuerte zarandeaba la autocaravana, tardamos un poco más en dormirnos pero descansamos muy bien, la verdad desde que cambiamos el colchón descansamos mucho mejor.

Y amanecimos en el fin del mundo !! Tras el desayuno y despedirnos de unos compañeros de Huesca partimos hacia la cascada de Ézaro. Llegamos a media mañana y encontramos un buen sitio para aparcar cerca de la propia cascada. Paseas un poco y al final llegas, y qué decir… nos encantan estos espacios que nos brinda la naturaleza.

     

Una vez de vuelta a nuestra casita, decidimos que una tarde de playa podría ser una buena idea, pero podíamos aprovechar para ver un par de cositas que estaban cerca y comer en algún restaurante.

Nos acercamos a Carnota a ver el hórreo más grande de Galicia, y la verdad que sí que es grande si.

   

Justo al lado hay una iglesia y subiendo hacia la carretera vimos un restaurante en el que comimos genial, a buen precio.

Y ahora venía el “relaxing cup of cafe con leche in plaza mayor”, tarde de descanso , sol y playa en un sitio espectacular, playa Carnota. Teníamos encima un área de autocaravanas cerca de la playa y una vez aparcados, cogimos las bicis, y directos para la playa.

Y menuda playa… madre mía, super recomendable, encima al subir la marea el agua entra y forma un pequeño “lago” que hace las delicias de pequeños y no tan pequeños.

 

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